Elegir las actividades extraescolares: Recomendaciones

Elegir las actividades extraescolares: Recomendaciones

Después de varias semanas de comienzo de nuevo curso se inician también las actividades extraescolares, con una amplia variedad para escoger, lo que nos hace preguntamos cual será la mejor elección para nuestros niños.

Hay varios aspectos importantes antes de decidirnos por una u otra, siempre y cuando tengamos claro nuestro objetivo para nuestra elección y no se convierta en una forma de ocupar el tiempo después de clase.

Algunas de las recomendaciones para elegirlas serían:

  1. La edad del niño es fundamental para saber si está preparado para afrontarla.
  2. No te dejes llevar por los estereotipos de género en tu elección y fíjate más en sus gustos, independientemente de que sea niño o niña.
  3. Tener en cuenta el carácter, los gustos y la ilusión de tu hijo por llevar a cabo una determinada actividad.
  4. El deporte, en general, es un buen modo de relacionarse con los demás, aprender a trabajar en equipo, así como mejorar su coordinación.
  5. Las actividades artísticas ayudan a que los niños aprendan a superarse estimulando su capacidad creativa.
  6. Darle un tiempo para saber si realmente le gusta y era lo que esperaba.
  7. Es importante que los niños lleguen a la actividad motivados y que no la vivan como una mera prolongación del colegio, por ello no les obligues o le impongas tus gustos. No son una obligación sino un modo de disfrutar con sus compañeros.
  8. No lo sobrecargues con muchas actividades de lunes a viernes, déjales tiempo para jugar, disfrutar de la familia o amigos.
  9. Si el niño está más nervioso o cansado de lo habitual o evita el tener que asistir a clase, no le insistas y cambia a otra en la que se sienta mejor.
  10. Será importante una disponer de una persona de contacto para cualquier duda o información acerca de lo relativo a la actividad y como está organizada (número de niños por actividad, formación del profesorado…)

Un modo simple de comprobar que tu hijo se divierte es preguntándole directamente a él /ella o si al año siguiente quiere volver a apuntarse.

Efecto Pigmalión en el aula

Efecto Pigmalión en el aula

Queridos profesores/as ahora que comenzamos nuevo curso, recuerden que tienen una gran responsabilidad en su trabajo. En sus manos está el que sus alumnos/as confíen en ellos mismos, forjen una sana autoestima, se sientan seguros, motivados y protagonistas de su propio aprendizaje.

Todo ello depende de la imagen que ustedes tengan de ellos, de hecho una de las causas pedagógicas que explica el fracaso escolar es el papel que desempeña el profesorado en la tarea educativa.

En los años 60, Rosenthal y Jacobson estudian el efecto Pigmalión desde la perspectiva de la teoría de la profecía autocumplida, utilizaron este término para referirse al fenómeno que también se producía en las aulas y que tenía que ver con el modo en que las expectativas que el profesor depositaba en el alumno se cumplían en su posterior rendimiento académico.

De la misma manera que se etiqueta a una persona que se acaba de conocer en términos de agradable, desagradable, atenta o desconsiderada…. La tendencia de algunos profesores es la de juzgar desde el primer momento al alumno/a basándose principalmente, en el comportamiento observado en el aula. Siendo así catalogado como “tranquilo, colaborador, conflictivo…”

A partir de estas etiquetas, el profesor/a realiza algunas predicciones sobre el rendimiento académico del alumno/a que curiosamente, se suelen cumplir.

Rosenthal y Jacobson descubrieron una serie de pautas que el profesor/a llevaba a cabo y que eran la verdadera causa de que esas expectativas se cumpliesen.

En este sentido, cuando un profesor/a tenía bajas expectativas con respecto a un alumno/a (estaba convencido de que no era un buen alumno/a en términos de inteligencia y rendimiento), su comportamiento hacia él reunía las siguientes características:

  • Perder la paciencia fácilmente
  • Criticar más a un alumno/a: Ejerce mayor crítica cuando se equivoca, le alaba menos o de forma inadecuada.
  • Prestarle menos atención: Interactúa menos con él, normalmente están sentados en las últimas filas del aula o lugar de difícil acceso para el profesor/a.

Sin embargo cuando este ha depositado altas expectativas en algún alumno/a, su comportamiento hacia él/ella es justo el contrario:

    • Le deja más tiempo para contestar
    • Le da pistas para que lo haga correctamente
    • Interactúa más frecuentemente con él/ella…

      Por ello es fundamental que tanto los padres, profesores o adultos que tienen influencia sobre un niño/a o adolescente hagan un ejercicio de introspección y reflexión. Es esencial ser conscientes de nuestra actitud, nuestro modo de expresarnos y de formular las afirmaciones, preguntas y comentarios, la comunicación verbal y no verbal, reconociendo al otro/a por lo que es, potenciando todo lo positivo así como acompañándole en su proceso de aprendizaje.

      Aprendiendo a tolerar la frustración

      Aprendiendo a tolerar la frustración

       

      Hace algún tiempo, circulaba por Facebook la carta de un padre que explicaba lo que el ratoncito Pérez había dejado a un compañero del colegio de su hijo debajo de la almohada, al caérsele a éste dos dientes, nada menos que 100 euros, ¡¡50 euros por diente!!

      ¿Dónde ha quedado aquel ratoncito que nos traía las chapas, el paquete de cromos, las canicas, los yo-yos o alguna moneda para comprar chucherías en el quiosco?

      A este cambio de visión de algunos padres y madres, se le une la presión social a la que nos vemos sometidos muchos padres a la hora de celebrar el cumple de nuestros hijos, incentivada por los famosos grupos de WhatsApp de los papás y mamás de clase de nuestro pequeño, donde se “cuece” todo el tema.

      Y entramos en el juego, justificándolo con explicaciones del tipo… “pero cómo va a ser menos mi hijo/a”, “no quiero que se sienta diferente a los demás, “que no se sienta bicho raro”, “es que me lo está pidiendo él/ella, como le voy a decir que no, no quiero que sufra y se frustre, “quiero lo mejor para mi niño”, … así es que, entramos al trapo y al final “mi niño” como todos, tendrá piscina de bolas y toboganes, multitud de regalos, tarta, pinta caras, payasos y un suma y sigue de negocio ilimitado cumpleañero.

      Hemos llegado a un punto en los últimos años en que cualquier celebración de niños/as (bautizos, cumpleaños, comunión, navidad)… se ha convertido en una montaña de regalos y castillos hinchables.

      Si nos paramos a pensar un momento, vemos que nuestros hijos no nacen queriendo cosas, nacen queriéndonos simplemente a nosotros. Y somos nosotros quienes poco a poco les empujamos a ir sustituyendo esa necesidad tan natural y simple por otras muchas otras de tipo material, llegando a convertirles en seres materialistas e interesados.

      Pero entonces, ¿Cómo queremos educar a nuestros pequeños? ¿Qué tipo de valores queremos inculcarles? ¿En qué tipo de personas queremos que se conviertan? Realmente negarnos a sus caprichos o a comprarles tal o cual juguete ¿les va a convertir en niños menos felices? ¿Significa eso darles lo mejor?

      Al contrario de lo que se piensa, el negarse a todo lo que el niño quiera o pida y el tolerar la frustración, es uno de los aprendizajes más valioso que pueden proporcionarle unos padres a su hijo. Es muy importante que desde pequeños nos entrenemos en saber gestionarla y aprender a integrarla en nuestra vida. Educar a los pequeños a tolerar la frustración implica tener adultos que se sientan capaces, que gestionen mejor sus objetivos y que no abandonen y tiren la toalla ante el primer contratiempo.

      Pero esto no es un trabajo fácil, por eso aprender a detectarla y reconducirla es vital para conseguir personas más felices.

      ¿Cómo podemos saber que un niño/a tiene poca tolerancia a la frustración?

      Suelen ser niños/as con…

      • Actitud poco flexible ante situaciones o cambios inesperados
      • Son del llanto fácil,si no se ven satisfechas sus necesidades inmediatamente
      • Actitud exigente e impaciente
      • Tienen mayor ansiedad e impulsividad
      • Actitud egocéntrica: no entienden porque no consiguen todo lo que quieren y sienten que la situación es injusta ya que no les complace.
      • Les cuesta controlar las emociones

      Algunos consejos para educar en tolerar la frustración de nuestros peques:

      1. Deja que se equivoquen: Así vivirán por sí mismos experiencias frustrantes para aprender a reconducirlas de una forma más positiva.
      2. El esfuerzo es necesario: Educa en la constancia. Si el niño aprende que siendo constante podrá superar mejor las dificultades, también aprenderá a controlar mejor la frustración en situaciones similares.
      3. Eres su modelo: Gran parte del conocimiento que van adquiriendo los niños es a través de la observación, por ello es importante que seas un buen ejemplo a la hora de afrontar situaciones difíciles con una actitud positiva.
      4. No le permitas todo: Debe crecer sabiendo que todo tiene un precio y si quiere algo debe luchar por ello. Aprenderá a buscar otros caminos ante las dificultades que le pondrá la vida.
      5. Enséñales a perder apuntándoles a un deporte: Enséñales que no siempre se gana en la vida. El deporte inculca muchos valores extra-deportivos, como saber ganar- perder, la constancia, disciplina…
      6. Enseña a tu hijo/a que identifique sus emociones ¿Qué sientes cuando te enfadas? Y ¿Cuando estas contento?, le permitirá ir conociéndose a sí mismo.
      7. No darle todo hecho: Deja que alcance sus retos por sí mismo, de manera que pueda equivocarse y aprender de sus errores.

      En Clínica Esfera cuentas con un equipo de profesionales que te ayudarán en la difícil tarea de educar de la forma más correcta a los pequeños de la casa.

      Horario de estudio: ¿Cómo ayudar a nuestros hijos a organizarlo?

      Horario de estudio: ¿Cómo ayudar a nuestros hijos a organizarlo?

      Una forma de ayudar a nuestros hijos/as en el estudio es elaborar junto a ellos, un horario de tardes para organizar el tiempo e ir supervisando su cumplimiento.

      Entre las ventajas de confeccionar un horario de estudio/organización de las tardes, están:

      • Impulsa el crear un hábito de estudio, lo que constituye una bases para toda formación futura.

      • Mejora la concentración, ya que es más fácil que centremos la atención en una actividad si se dedica un tiempo exclusivo y determinado a ella.

      • Es útil para organizar y compaginar tiempo de estudio y tiempo libre.

      • Ayuda a eliminar la preocupación o angustia que conlleva la acumulación de tareas pendientes.

      • Permite ser más consciente de propio rendimiento diario.

      En cuanto a que deben incluirse en él , será fundamental que aparezcan en el todas las actividades de la tarde: almuerzo, merienda, actividades extraescolares, tiempo de estudio, tiempo libre, baño, cena y hora de dormir.

      Este horario puede comenzar a elaborarse desde pequeñitos alrededor de los 6-7 años, en el momento en que nuestros hijos/as van siendo mayores, pueden elaborarlo ellos.

      En cuanto al tiempo de estudio según la edad de nuestro hijo/a podemos estipular que en los cursos de 1º a 4º el tiempo dedicado a estudio y deberes será de alrededor de 1 hora, subiendo alrededor de 1 hora y media en cursos superiores (5º y 6º), llegando en secundaria a dedicarle entre 2 horas y 2 horas y media.

      ¿Y qué hacemos si no terminan los deberes? Podemos sugerir varias soluciones, una puede ser el ir a clase con los deberes sin hacer, experimentando las consecuencias que de ello se deriven, o bien, madrugar y aprovechar el tiempo de la mañana para terminarlos.

      El plan de estudio deberá ser:

      • Personal: es decir, que se adecúe a las necesidades de nuestro hijo/a.

      • Flexible: Con posibilidad de modificación de horarios y actividades en caso de compromisos o imprevistos.

      • Realista: Es importante que nuestro hijo/a se sienta capaz de cumplirlo, sobre todo al principio, si no conducirá al desánimo, la frustración y el rechazo.

      • Escrito: Lo colocaremos en un lugar visible de la casa y como recordatorio de todas las actividades semanales. A ser posible debe ser confeccionado por él/ella, esto le hará comprometerse y motivarse más y se sentirá más implicado. Puede elaborarse con dibujos, pegatinas….

      Como padres haremos un seguimiento de su puesta en marcha, adaptando o ajustando en caso necesario, es importante, ser firmes en su cumplimiento, dedicando en cada momento el tiempo estipulado para cada actividad, ayudando así a que nuestros hijos/as aprendan y lleven a cabo un mejor aprovechamiento del tiempo de manera cada vez más autónoma.

      La identificación de las Altas Capacidades

      La identificación de las Altas Capacidades

      Hoy no venimos a traer ningún artículo científico sobre las Altas capacidades (AACC), sino a hablar de la realidad de las mismas. Una realidad que, en muchos casos se desconoce y, en otros, se omite. Por desgracia el estudio de las Altas Capacidades es relativamente reciente y, por tanto, hay mucho desconocimiento, mitos y malos entendidos entorno a dicha entidad.

      Para comenzar, podemos poner sobre la mesa la realidad de los datos que existen sobre las Altas Capacidades en España. Los datos del MEC del curso 2015 – 2016 informan de que en España solamente se ha identificado el 0,29% de alumnos con AACC, cuando estadísticamente se sabe que el número de alumnos oscila entre un 2 y un 5% (según la OMS, aunque esto también sería matizable y es probable que sea un porcentaje mayor). Simplemente atendiendo a estos datos podemos sacar una conclusión muy simple: Hay un 99,71% de niños con Altas Capacidades que no han sido identificados aún. Por lo pronto, parece que la cosa no pinta muy bien. 

      Nosotros en nuestro gabinete, nos hemos especializado en los últimos años en la identificación y apoyo de las personas con Altas Capacidades, ya que somos totalmente conscientes de las dificultades ante las que se encuentran diariamente. Porque esto es así, las personas con Altas Capacidades también tienen problemas, sufren, no se adaptan, etc. Porque ante todo son seres humanos y porque tienen un funcionamiento cerebral diferente al del las personas sin Altas Capacidades. Pues bien, tras años de estudio y experiencia de trabajo en este campo, hoy en día identificamos a múltiples niños y adultos con Altas Capacidades, que en la mayoría de los casos vienen aquejados de otro tipo de problemas.

      Las personas con AACC tienen características específicas que se pueden confundir con diferentes trastornos si no se identifican previamente dichas capacidades. En otros casos también se da la circunstancia de que algunas de estas personas sufren una condición que se llama Doble Excepcionalidad. La Doble Excepcionalidad ocurre cuando una persona tiene dos condiciones, en principio contrarias, conviviendo entre sí, por un lado las altas capacidades y por otro un déficit en algún ámbito, como puede ser un TDAH, Dificultades de aprendizaje, TEA, etc. También puede ocurrir que la persona diagnosticada con alta capacidad, tenga un desarrollo asíncrono, produciendo éste un déficit a nivel emocional, social, psicomotor, etc.

      En muchos de los casos esta Doble Excepcionalidad o Disincronía enmascara la identificación de las Altas Capacidades, y, en la mayoría de los casos se les identifica únicamente por sus dificultades y se obvian las Altas Capacidades.

      En nuestro centro, como sabemos tanto sus características específicas, como la posibilidad de la existencia de la Doble Excepcionalidad o disincronía, tenemos las claves para realizar los correctos diagnósticos diferenciales e identificar, en la mayoría de los casos, si se trata de un caso de Altas Capacidades o no y si se da o no la llamada Doble Excepcionalidad o la Disincronía o cualquier otra condición que dificulte la identificación del potencial.

      Pues bien, ahora viene otro problema con el que se encuentran las personas con AACC y sus familias: la no aceptación de informes privados por cualquier entidad que sea pública. Las familias acuden a un centro privado, se les hace un informe psicopedagógico con competencias sanitarias como exige la Ley y lo presentan en el colegio de su hijo. Y aquí entra en juego el orientador de dicho colegio. De mano, para un sector de la comunidad educativa un informe privado no tiene ningún tipo de validez, así que la familia se queda a la suerte del orientador que le toque. En algunos casos, aunque no puede tomar como válido el informe (ya que en nuestra comunidad la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía no lo permite), al menos lo revisa y decide poner en marcha el mecanismo de evaluación en el propio centro para conseguir el informe del Equipo de Orientación que sí tiene validez. En otros casos, y por desgracia en muchos, directamente lo niegan y no hacen nada.

      Personalmente no entiendo esta tendencia a negar la validez de un informe hecho por profesionales cualificados y especializados únicamente alegando que viene de un centro privado. Y por supuesto, más aún nos indignan los casos en los que se insinúa de manera poco sutil que los centros privados podemos vender diagnósticos a la carta, lo cual es ilegal y denunciable. En España hay muchísimos profesionales que se han formado durante años, que han trabajado dando lo mejor de sí mismos, que tienen integridad y se deben a sus pacientes y que jamás se jugarían ni su puesto de trabajo ni su titulación por 4 duros.

      Además, y para todo aquel que no lo sepa, en 2006 el Ministerio de Educación en aplicación de la Ley 44/2003 y según lo establecido en la LOE indicó que “En el diagnóstico de las Altas Capacidades deben intervenir profesionales con competencias sanitarias, no solo educativas” http://confederacionceas.altascapacidades.es/elmundo.pdf.

      Es decir, que, si bien la Junta se rige por informes realizados por profesionales educativos, la ley a su vez está diciendo que dichas competencias no son suficientes para realizar el correcto diagnóstico.

      Hoy en día se sabe que el aprendizaje está mediatizado por la emoción, es decir, que sin emoción no hay aprendizaje o que con una emoción desbordada tampoco se da el aprendizaje adecuado. Por tanto si un niño está pasando por un mal momento en el que sus emociones no están estables, no podrá desarrollar todo el potencial que seguramente tiene y podrá ser diagnosticado erróneamente de diversos trastornos y sus potencialidades pasarán desapercibidas (ocultas por su emoción). Pero estar, están ahí.

      Tenemos que tener en cuenta que el cerebro está en desarrollo. Así un niño puede tener un determinado potencial (precocidad intelectual), pero vivir en un ambiente carente de la estimulación adecuada. En este caso puede que, al no darse las condiciones necesarias, este niño no desarrolle todo su potencial y por tanto no desarrolle sus altas capacidades.

      De ahí la importancia de un diagnóstico o identificación precoz. Cuanto antes se identifiquen las AACC, antes se le podrán hacer las adaptaciones necesarias.

      En resumidas cuentas, creo que todos los profesionales que nos dedicamos al trabajo con niños, independientemente de si lo hacemos en el ámbito privado o en el público, deberíamos de unir nuestras fuerzas para identificar a ese 99,71% de niños con AACC que están sin identificar. De lo contrario tendremos, no solo mucho talento desperdiciado (que ya es importante), sino muchos adultos infelices, que no entenderán mucho de lo que les pasa.

      Afortunadamente nosotros trabajamos con muchos colegios e instituciones que van en nuestra misma línea y que hacen todo lo posible por identificar y ayudar a estos niños, pero desgraciadamente no son el 100%. Creo que no deberíamos de conformarnos con menos porque un solo niño mal identificado seguramente será un niño que sufra y esto se puede evitar haciendo bien las cosas.

      Dificultad para identificar la DOBLE EXCEPCIONALIDAD

      Dificultad para identificar la DOBLE EXCEPCIONALIDAD

      La doble excepcionalidad es algo que ocurre con más frecuencia de lo que mucha gente piensa. Consiste en tener una alta capacidad y, a la vez, otro tipo de neurodivergencia o trastorno que pueda limitar a la persona, como un TDAH, una dislexia, discalculia, TOC, TEA, etc.

      Cuando ambas características confluyen en una persona se produce un fenómeno de compensación entre ambas condiciones que hacen que sea más difícil su identificación y evaluación. A nivel observacional hay características que a quien observa le pueden recordar a una alta capacidad, pero que al ver otras que indican déficits, si no se tiene mucha experiencia, le pueden hacer pensar que no es una alta capacidad. Y éste mismo observador también puede ver que esa persona presenta comportamientos típicos de un TDAH por ejemplo, pero no es tan “movido” como otros o no se dispersa tanto y puede pensar que no tiene TDAH cuando lo que está ocurriendo es una compensación entre ambas condiciones.

      A nivel cuantitativo, también ocurre algo parecido, aunque ya nos hayamos puesto manos a la obra con una evaluación neuropsicológica, ya que estamos acostumbrados a utilizar las medias como forma de saber si algo se escapa de la “normalidad” (entendiendo esta palabra desde el punto de vista estadístico).

      El problema es que cuando hablamos de Alta capacidad intelectual, nos vamos a encontrar con perfiles que suelen estar por encima de la media en diferentes medidas. Hay personas que tienen un perfil de sobredotación donde vamos a encontrar puntuaciones por encima del Centil 75 en todas las áreas, pero habrá otras personas que tengan un perfil más propio de talentos donde sus puntuaciones pueden destacar mucho en algunas áreas pero no en otras.

      Los superdotados tienden a tener perfiles bastante homogéneos y como he dicho antes, en niveles elevados, mientras que en los talentos encontraremos perfiles con altibajos.

      Dentro de éste último grupo, a veces se encuentran las dobles excepcionalidades, ya que las limitaciones que conllevan esas otras neurodivergencias hacen que las puntuaciones en esas áreas donde hay dificultades, sean más bajas y no alcancen el Centil 75. Sin embargo, en muchas ocasiones, aunque las puntuaciones no lleguen a ese centil, se encuentran dentro de las medias.

      Por este motivo, nos encontramos que muchos orientadores, evaluadores y profesionales de la salud, descartan una, varias o incluso todas las neurodivergencias de algunas personas, alegando que o bien sus puntuaciones no llegan al punto necesario para ser una alta capacidad o que la memoria de trabajo (por ejemplo) está dentro de la media cuando su perfil está claramente por encima en el resto de las funciones cognitivas. En estos casos, la persona, en el mejor de los casos se va con un diagnóstico sólo, o en el peor le dicen que todo está dentro de la media y que no “tiene” nada.

      Para nosotros y para las familias con las que trabajamos, es muy duro cuando esto ocurre y no se reconocen los perfiles específicos de algunos niños ya que esto les impide acceder a los recursos necesarios para que su desarrollo se de en condiciones óptimas.

      A un niño con una doble excepcionalidad no reconocida, se le puede negar el derecho a un programa de refuerzo para aquellas funciones cognitivas que tiene por debajo de su perfil y por tanto tener que hacer un esfuerzo extra que no tienen que hacer sus compañeros de clase normotípicos o incluso sus compañeros de clase con su mismo trastorno sin una alta capacidad acompañante. Y eso, al final, lo que hace es que un alumno que podría alcanzar un alto potencial se quede dentro de la media y no se desarrolle todo lo que podría. E incluso, como vemos constantemente, empiece a desarrollar alteraciones emocionales derivadas de una falta de comprensión de su funcionamiento, que podrían evitarse con una adecuada identificación.

      Por todo esto es importante la actualización constante de los profesionales que estamos implicados en la salud mental o en el trabajo con población infanto – juvenil. Son personas vulnerables que dependen de nuestro buen hacer.

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