Dificultad para identificar la DOBLE EXCEPCIONALIDAD
La doble excepcionalidad es algo que ocurre con más frecuencia de lo que mucha gente piensa. Consiste en tener una alta capacidad y, a la vez, otro tipo de neurodivergencia o trastorno que pueda limitar a la persona, como un TDAH, una dislexia, discalculia, TOC, TEA, etc.
Cuando ambas características confluyen en una persona se produce un fenómeno de compensación entre ambas condiciones que hacen que sea más difícil su identificación y evaluación. A nivel observacional hay características que a quien observa le pueden recordar a una alta capacidad, pero que al ver otras que indican déficits, si no se tiene mucha experiencia, le pueden hacer pensar que no es una alta capacidad. Y éste mismo observador también puede ver que esa persona presenta comportamientos típicos de un TDAH por ejemplo, pero no es tan “movido” como otros o no se dispersa tanto y puede pensar que no tiene TDAH cuando lo que está ocurriendo es una compensación entre ambas condiciones.
A nivel cuantitativo, también ocurre algo parecido, aunque ya nos hayamos puesto manos a la obra con una evaluación neuropsicológica, ya que estamos acostumbrados a utilizar las medias como forma de saber si algo se escapa de la “normalidad” (entendiendo esta palabra desde el punto de vista estadístico).
El problema es que cuando hablamos de Alta capacidad intelectual, nos vamos a encontrar con perfiles que suelen estar por encima de la media en diferentes medidas. Hay personas que tienen un perfil de sobredotación donde vamos a encontrar puntuaciones por encima del Centil 75 en todas las áreas, pero habrá otras personas que tengan un perfil más propio de talentos donde sus puntuaciones pueden destacar mucho en algunas áreas pero no en otras.
Los superdotados tienden a tener perfiles bastante homogéneos y como he dicho antes, en niveles elevados, mientras que en los talentos encontraremos perfiles con altibajos.
Dentro de éste último grupo, a veces se encuentran las dobles excepcionalidades, ya que las limitaciones que conllevan esas otras neurodivergencias hacen que las puntuaciones en esas áreas donde hay dificultades, sean más bajas y no alcancen el Centil 75. Sin embargo, en muchas ocasiones, aunque las puntuaciones no lleguen a ese centil, se encuentran dentro de las medias.
Por este motivo, nos encontramos que muchos orientadores, evaluadores y profesionales de la salud, descartan una, varias o incluso todas las neurodivergencias de algunas personas, alegando que o bien sus puntuaciones no llegan al punto necesario para ser una alta capacidad o que la memoria de trabajo (por ejemplo) está dentro de la media cuando su perfil está claramente por encima en el resto de las funciones cognitivas. En estos casos, la persona, en el mejor de los casos se va con un diagnóstico sólo, o en el peor le dicen que todo está dentro de la media y que no “tiene” nada.
Para nosotros y para las familias con las que trabajamos, es muy duro cuando esto ocurre y no se reconocen los perfiles específicos de algunos niños ya que esto les impide acceder a los recursos necesarios para que su desarrollo se de en condiciones óptimas.
A un niño con una doble excepcionalidad no reconocida, se le puede negar el derecho a un programa de refuerzo para aquellas funciones cognitivas que tiene por debajo de su perfil y por tanto tener que hacer un esfuerzo extra que no tienen que hacer sus compañeros de clase normotípicos o incluso sus compañeros de clase con su mismo trastorno sin una alta capacidad acompañante. Y eso, al final, lo que hace es que un alumno que podría alcanzar un alto potencial se quede dentro de la media y no se desarrolle todo lo que podría. E incluso, como vemos constantemente, empiece a desarrollar alteraciones emocionales derivadas de una falta de comprensión de su funcionamiento, que podrían evitarse con una adecuada identificación.
Por todo esto es importante la actualización constante de los profesionales que estamos implicados en la salud mental o en el trabajo con población infanto – juvenil. Son personas vulnerables que dependen de nuestro buen hacer.