Seguramente hayas tenido conocimiento del reciente fallecimiento de Sandra, la niña sevillana que no pudo soportar más el acoso que estaba recibiendo en su colegio y que decidió poner fin a su sufrimiento. Lo que está ocurriendo en algunos colegios al respecto del acoso escolar es muy alarmante. Es cierto que, por desgracia, es un mal endémico del que no puede escapar ningún centro escolar, pero lo que realmente marca la diferencia es cómo dicho centro escolar afronta la existencia del bullying en sus aulas.
Como todos los años, acuden varios chicos a nuestra consulta con problemas emocionales derivados de conductas de acoso por parte de sus “compañeros”. Eso es una tónica general. Y da igual si se trata de un colegio privado, público o concertado, si es un colegio rural o de ciudad, si estamos en la etapa de primaria o en la de secundaria. Sin embargo, lo que está ocurriendo en los últimos tiempos, es el hecho de que el afrontamiento por parte de algunos centros está siendo, cuando menos, deficiente. Es cierto que en otros se hace conforme a lo exigido, pero no deberíamos de tener que especificar este punto ya que todos deberían de seguir las mismas instrucciones.
Aquí en Andalucía existe un protocolo que claramente indica cómo proceder ante un posible caso de acoso. Es decir, que no tiene que confirmarse el caso de acoso para empezar a ponerlo en marcha, sino que cuando haya la más mínima sospecha de la existencia de un acoso ya se tiene que poner en funcionamiento. En resumen viene a tener las siguientes partes:
- Obligación de comunicar la sospecha de acoso al equipo directivo
- Reunión del equipo directivo con los tutores y el equipo de orientación quedando registro escrito de la misma
- Información del inicio del protocolo al Servicio provincial de Inspección de Educación
- Adopción de medidas de urgencia para proteger a la persona agredida
- Traslado a las familias de la información (con cautela) sobre la situación y las medidas adoptadas
- Traslado por parte del director al resto de profesionales que atienden al alumn@ acosad@, con la confidencialidad y protección a la intimidad necesaria, de la información de la situación del menor.
- Recogida de información de diferentes fuentes sobre la situación de posible acoso
- Elaboración por parte del director del centro de un informe con los datos recabados, una vez contrastada la información de las diferentes fuentes
- Adopción, por parte del director, de la corrección de conductas contrarias a la convivencia o de medidas disciplinarias al alumnado agresor implicado.
- Traslado de la información del informe y/o de las medidas adoptadas, a la comisión de convivencia del centro.
- Envío del informe al Servicio Provincial de Inspección de Educación
- Definición de medidas y actuaciones por parte del Equipo directivo y del Equipo de orientación, que sean de aplicación tanto en el centro como en el aula o con el alumnado en conflicto.
- Comunicación a las familias del alumnado implicado de las medidas y actuaciones tanto de carácter individual como grupal, con la debida confidencialidad.
- Seguimiento de dichas medidas y actuaciones por parte del Inspector/a de zona.
Para más información se puede revisar el documento completo en la siguiente dirección: https://www.juntadeandalucia.es/educacion/portals/web/convivenciaescolar/protocolos-de-actuacion-en-casos-de-acoso
Creemos que es muy importante que las familias estén informadas al respecto para que sepan cuáles son sus derechos y los hagan cumplir por parte de todas las instancias implicadas y que no volvamos a tener que recibir una noticia como la de la semana pasada. Que ninguna familia más tenga que pasar por lo que está pasando la familia de Sandra.
Aunque se habla mucho de acoso, aún hoy a los niños les cuesta comunicar que están siendo acosados porque les da vergüenza encontrarse en esa situación o simplemente creen que se terminará pronto
Es muy importante mantener una estrecha comunicación con los niños y adolescentes y generar un clima de comodidad y apoyo para que éstos puedan contaros sus inquietudes. No obstante, algunos chicos prefieren mantener silencio porque no quieren preocupar a sus familias. Si detectáis en casa un cambio de comportamiento en vuestros hijos y éstos no os han dicho nada, preguntadles qué tal les va en el colegio, con sus amigos, etc. Hacedles saber que estáis ahí para cualquier cosa que necesiten y que no les vais a juzgar.