“¿Pero si le ponemos un comunicador, no va a dejar de hablar?”
Esta es una de las dudas que con más frecuencia pueden aparecer cuando se plantea el uso de un
Sistema Aumentativo y Alternativo de Comunicación (SAAC). Y es comprensible: cuando una
familia escucha por primera vez que su hijo puede necesitar pictogramas, un comunicador o algún
otro sistema de apoyo, puede surgir el miedo de que este recurso termine sustituyendo al habla.
Pero hay una idea fundamental que debemos tener clara:
Un SAAC no tiene como objetivo quitarle el habla a una persona. Su objetivo es ayudarla a
comunicarse.
¿Qué son realmente los SAAC?
Los Sistemas Aumentativos y Alternativos de Comunicación son un conjunto de opciones, sistemas
o estrategias que se pueden utilizar para facilitar la comunicación de toda persona que tiene
dificultades graves para la ejecución del habla.
Pueden incluir desde recursos muy sencillos, como gestos, signos o fotografías, hasta sistemas más
elaborados, como tableros de comunicación o dispositivos electrónicos con salida de voz.
Se habla de comunicación AUMENTATIVA cuando el sistema se utiliza para complementar una
comunicación oral que existe, pero que puede resultar insuficiente.
Por otro lado, hablamos de comunicación ALTERNATIVA cuando el sistema constituye la principal
vía de comunicación de una persona que no puede utilizar el habla de manera funcional.
Entonces, ¿un SAAC puede hacer que un niño deje de hablar?
La evidencia disponible no respalda la idea de que proporcionar un SAAC provoque que una
persona deje de desarrollar o utilizar el habla.
De hecho, los SAAC pueden proporcionar a muchos niños algo que resulta fundamental para el
desarrollo comunicativo: una manera de expresar lo que quieren, necesitan, piensan o sienten
mientras sus habilidades de habla todavía están desarrollándose.
Imaginemos a un niño que comprende mucho más de lo que puede expresar oralmente. Puede
querer decir: “Quiero el coche rojo”. Pero quizá únicamente consigue decir: “coche”. O incluso
puede no conseguir producir ninguna palabra. Si únicamente esperamos a que aparezca el habla
para permitirle comunicarse, estamos dejando su comunicación en una especie de “sala de
espera”. Un SAAC puede darle otra vía para comunicarse mientras tanto. Como seleccionar el
pictograma de “QUIERO” más “COCHE”, más “ROJO”
Y, algo muy importante: seguimos hablándole mientras utilizamos el SAAC.
El objetivo no es elegir entre hablar o utilizar pictogramas. El objetivo es darle más herramientas
para comunicarse.
Una persona puede tener grandes dificultades para producir habla y, sin embargo, tener
muchísimo que decir. Por eso, cuando intervenimos en comunicación, la pregunta no debería ser
únicamente: “¿Cuándo empezará a hablar?” También deberíamos preguntarnos: “¿Cómo puede
comunicarse hoy?”
LUCÍA RUIZ MOYA – LOGOPEDA